En vivo

30 Años de Electrodomésticos ¿alguien dijo nostalgia?

Es increíble cómo el estilo de vida que llevamos en Santiago, donde pasas la mayor parte del día encerrado en la pega, te quita la energía. Ya no hay panoramas buenos, sólo piensas que es un poco más de mitad de semana y quieres irte a dormir. Menos mal que el día en el que los Electrodomésticos celebraron sus 30 años de carrera resistí el querer encontrarme con mi cama, no importando la jornada de porquería que había tenido.

Llámenme como quieran, pero no tengo ningún empacho en reconocer que nunca he ido al Teatro Municipal. La onda de éste no va mucho con mis gustos. Por lo mismo, pensé que sería bueno inaugurar mi relación espacial con ese emblemático lugar de Santiago yendo a celebrar con los Electro y es que no todos los días se cumplen 30 años ni menos se festinan en dicho escenario. Llegué a eso de las 20:15 hrs. y con sólo ver la montonera de gente que esperaba entrar, imaginé que sería una gran noche.

La primera sorpresa de la velada, aparte de lo maravillosa que resultó ser la entrada al Municipal, fue que me tocó ubicación en el palco 18. En ese lugar obtuve una vista privilegiada y centrada del espectáculo, todo cuando unas casi psicofonías iban marcando el tono de lo que vendría en un rato. Mientras  el ambiente se caldeaba, pude divisar a gran Raúl Zurita en uno de los pasillos de acceso… ¡no sabía lo que me esperaba!

A eso de las nueve las luces fueron bajando de intensidad. Los aplausos se encendieron a medida que la apertura del clásico telón nos dejó ver a unos Electrodomésticos más vigentes que nunca. Fueron cerca de dos horas en las que estuve casi hipnotizada (es que el sonido fue insuperable y la Edita Rojas no hacía más que cautivarme con su batería) no importó que el mino sentado a mi lado se lo hablara todo con la chica que lo acompañaba…todo se confabuló para que entrara en un trance mágico.

Es que cuando ves a bandas como estas en vivo, sobretodo cumpliendo largos años de carrera,  te percatas de todo lo que le falta a la nueva música chilena. Quizás los Electro son hijos del período que les tocó vivir, pero no seamos injustos, también se necesita visión y eso es lo que tuvieron al apostar por nuevos elementos cuando todo sonaba exactamente igual y las agrupaciones existentes eran reacias a cambiar la fórmula.

La puesta en escena fue bastante sobria: una tómbola de letras que giraba para ir formando las frases que salían de la boca de Carlos Cabezas, tres X fabricadas con tubos blancos de neón (que la mayoría de la gente asoció con los años que cumplía la banda. Sin embargo, para mí, simbolizaron la bienvenida a esas preguntas que siguen resonando en nuestro historial como nación y lo políticamente incorrecto que los demás creen que eres al seguir formulándolas) y gráficas más bien geométricas que cooperaban aumentando mi hipnosis.

Como lo he comentado antes, no soy de la idea de enumerar todas las canciones que se tocan en un show pues esa información es fácil de encontrar en la web, sino que me voy por las sensaciones y emociones que pasan por mi cabeza. Por ejemplo el instante en el que un cuarteto de cuerdas los acompañó en un hermosa versión de “Pez”, el sonido que era capaz de brindar el trompetista, la imagen de un “pulento” Raúl Zurita recitando la letra de “Yo la quería”, la lluvia de pequeñas linternas que hicieron de estrellas en la inmensidad sonora de esa noche o lo cómoda que la banda se veía en el escenario, demostrando que no han perdido ni un ápice de las ganas.

Se notaba que la agrupación estaba más que sorprendida de la recepción que este show generó en el público que llenó el recinto. Había de todo: los fans acérrimos que coreaban todas las canciones,  los que estaban recién entrando en el universo de Electrodomésticos y gente que fue por hype. Es que el tema tras este show es “cuático”, pues miras a tu alrededor y te sientes parte de la historia musical de tu país, cosa que no sucede todos los días.

Una noche llena de buena música, donde un grupo de culto demostró no ser parte de la nostalgia contenida en recuerdos vagos. Una velada que nos hizo pensar que esta banda tiene mucho de “Electro”, mas no de “Domésticos”

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